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Théo Court: "Hablo del pasado para instalar mi mirada en el mundo de hoy"

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rueda blanco en blanco
El director y varios miembros del equipo de Blanco en blanco, a concurso en la Sección Oficial del 57 FICX, comparecieron ante la prensa para hablar de su película.
La obra, segunda incursión en el largometraje de Théo Court tras Ocaso (2010), se aproxima al genocidio de los nativos Selknam en Chile, a principios del siglo XX. Su abordaje concreto del tema partió “de la serie fotográfica de Julius Popper”, uno de los colonizadores que perpetraron la primera matanza en Tierra del Fuego. A partir de su importancia, “la relación entre la imagen y la posibilidad de tener una significación sobre los hechos” impregnó toda la película, en la que pretende “hablar del pasado para instalar la mirada del cineasta en el mundo de hoy”.

En Blanco en blanco, el actor chileno Alfredo Castro da vida a Pedro, un fotógrafo contratado para retratar a un poderoso latifundista que participa en el genocidio. Este último está interpretado por el alemán Lars Rudolph, presente en Gijón, que apunta que Théo accedió a él porque “era un gran fan de Béla Tarr, y conocía mi trabajo en Armonías de Werckmeister (2000)”, a partir de lo cual acabó formando parte de un rodaje “muy abierto y muy lúdico”. Lola Rubio, también en el acto, contó que su papel en la película surgió de “sus dos trabajos con Juan Rodrigáñez”, pese a que su actividad profesional se centra más en la danza que en la interpretación. Por su parte, la niña Esther Vega fue seleccionada “en una serie de castings”.

La presencia del territorio es clave en la película, que amalgama estilos con tintes de western como base. José Alayón, productor, apuntó que las condiciones del trabajo fueron “extremas, con temperaturas de -15º”, a pesar de lo cual “se creó una atmósfera donde todo el mundo estaba a gusto”. Una de las preocupaciones del equipo al conocer el terreno fue “no pasarse de postal, usar espacios con textura y carácter”, para, en palabras de Court, “generar un espacio de drama que pudiera transformarse en otra cosa particular”. Así, de las localizaciones de Tierra del Fuego el rodaje pasó al Teide, en Tenerife, “un paisaje mucho más salvaje” que ayuda al “cambio narrativo” de la película a través de las elipsis, aunque como espectadores no sepamos “cuánto tiempo ha pasado”. También es muy relevante en esta transformación la solvencia de los aspectos técnicos, entre los que Alayón destacó la partitura “increíble” del canario Jonay Armas, presente en la sala.

Merecedor de dos premios en la última Mostra de Venecia, el poderoso estilo de Théo Court puede ahora contemplarse en las pantallas de Gijón.


Sergio de Benito
Palabras clave Festival de Cine, 2019