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Anca Damian: “La animación permite traducir la imaginación de un niño”.

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rueda anca damian
La directora rumana, una habitual del FICX, repite ahora con Las vidas de Marona, que presentó ante los medios.
Tras haber estrenado Crulic (2011) y The Magic Mountain (2015) en pasadas ediciones, su nueva película devuelve el cine de animación a la Sección Oficial del festival. Con un enfoque más tierno que en aquellas obras, Las vidas de Marona adopta el punto de vista de la perrita del título, que revive su paso por diferentes dueños tras morir atropellada. Damian definió su film como “un cuento sobre la felicidad, la muerte, la vida y el amor”. En su concepción partió de la figura de un animal real, todavía vivo, a quien la cineasta salvó la vida en 2014. “Era capaz de expresar mucha empatía, y siempre iba cambiando de casa, precisamente porque eso cambiaba los lazos de los hogares”. En relación a ello, declaró que “hoy nos importan cosas irrelevantes, y lo que más importa lo descuidamos”.

Aunque su idea de animación dista mucho de un cine concebido para la infancia, sí cree que su película puede enseñar a los niños “a dar o conectar con los demás”, sin embargo, con ella pretende hablar “a más de una generación”. Según contó, su mensaje se transmite “por no estar construido al modo de Hollywood”, porque “aunque hay una belleza visual y en la música, es una historia verdadera”, y es a través de ello que pretende llegar “al corazón del público”. En concreto, Las vidas de Marona aborda de manera sensible temáticas como la muerte en relación con la infancia. “Aunque esto se le esconda a un niño, acaba entendiendo que la vida es un proceso”. Por eso la película arranca con la muerte de Marona, “para que se sepa que de cualquier forma va a llegar ese final”, y quiere que en la secuencia final se aprecie “que ya forma parte del universo y está abrazando la vida”. Así, apuntó que su trabajo está pensado “para espíritus libres, no para quienes miran las cosas por su apariencia externa”.

Anca Damian amalgama estilos en su trayecto por los distintos dueños de la perra, que le van dando nombres diferentes, aunque en el título quería “poner el del animal real”. Para ello mezcla animaciones, el que considera “el lenguaje más libre”, que permite “traducir la imaginación de un niño”. Su detallado concepto visual surgió tras idear la propia historia, porque “cada una ha de ser contada con un lenguaje”, y aclaró que no sólo fue responsabilidad del artista belga Brecht Evens, más reconocido, sino también de Gina Thorstensen y Sarah Mazzetti, y que cada uno de los tres “tiene su propio estilo, y yo los mezclo”. Porque, como ella misma se considera “una artista visual frustrada”, en el fondo usa “el arte de otros para expresar el mío”. Este complejo apartado técnico se refuerza con el trabajo del compositor Pablo Pico, sobre el que declaró que “en la animación la música no tiene el mismo lugar que en el cine de imagen real”, porque la entiende como “una reunión de muchas artes”.

Las vidas de Marona, que también será proyectada a escolares durante el festival, tendrá su pase oficial a las 20:00 de este jueves 21 en el Teatro Jovellanos.

Sergio de Benito
Palabras clave Festival de Cine, 2019